¿Cómo empezó todo?
Mi historia con la fotografía se remonta a una edad muy temprana, cuando ni siquiera me pasaba por la cabeza lo que era realmente “hacer fotos”. Aún así, siempre tenía imágenes de todo desde 2002: excursiones del colegio, navidades, fiestas, excursiones a Sierra Nevada, cualquier momento quedaba guardado en alguna carpeta de mi ordenador. He sido de esas personas que necesitan conservar recuerdos, y con mi ciudad, Ceuta, me pasó igual: poco a poco fui acumulando fotos y material sobre ella.
El verdadero “clic” llegó el día que cayó en mis manos una colección de láminas sobre fotografía histórica de Ceuta. Me quedé impactado al ver la imagen de una calle por la que paso a diario, pero retratada a principios del siglo XX. Era como viajar en el tiempo. Podía quedarme horas mirando cada detalle. Desde entonces, una de mis carpetas más especiales es “Ceuta antigua”, que no deja de crecer. Si la gente supiera todo lo que guardo ahí… y aún más en láminas. La historia siempre me ha fascinado, y por eso también cualquier imagen de otra época, de hecho, mi trabajo final de carrera fue sobre la evolución histórica de la farmacia en el protectorado español en Marruecos y gracias a ello pude enlazar todo lo que me gustaba disfrutando de cada imagen y documento que encontraba de aquella época... pero, volvamos un poco atrás...

GRANADA, 2010
Hasta 2010 me dedicaba a recopilar fotos sin más, pero ese año, estudiando en Granada, empecé a retocar cada imagen que hacía en un iPhone 4 hasta que en 2012 ya notaba que se me quedaba corto, sobre todo en zoom, y es entonces cuando compré mi primera cámara, una compacta: Samsung WB150 blanca (que a día de hoy conservo). Ese fue mi primer paso (1/4). De repente se abrió un mundo y mis archivos de fotos de ese año hicieron boom. Todo seguía, por supuesto, en modo automático, pero la chispa ya estaba encendida.
LISBOA, 2014
En 2014 se cruzó en mi vida Lisboa. "A cidade da minha vida." Allí fui de Erasmus, donde desde el primer minuto, sentí que podría pasarme las 24 horas haciendo fotos. Allí conocí a una estudiante polaca llamada Ania, una chica que siempre llevaba la cámara encima (algo que no solían llevar los estudiantes de erasmus generalmente, pero que yo entendía perfectamente). Hacía fotos muy buenas y me dijo que si tanto me gustaba, tenía que dar el salto a una réflex. Y sin pensarlo di mi segundo paso (2/4) y acabé invirtiendo parte de mi beca en comprar una Nikon D3200. Con ella entendí lo que eran la nitidez, la calidad de imagen, el color, la composición… y aunque aún no sabía mucho de fotografía, con esa cámara hice algunas de mis mejores fotos. Bueno, podría estar horas hablando de esta etapa portuguesa, pero mejor dejo un breve resumen en imágenes:
MADRID, 2017
En 2017 no tenía dinero para una cámara nueva, pero me había enamorado de la D5500. Decidí vender mi D3200 y buscar la D5500 de segunda mano, probé una bridge Lumix (porque tenía óptica de Leica) y era buena, pero me faltaba sentir todo el mecanismo réflex. Finalmente contacté con una chica que quería vender su cámara porque lo que le gustaba era hacer blogs (el Af de video no era el fuerte de esa cámara), y quedamos. Esa chica se llamaba Marta, comenzaba en el mundo de las redes y hoy se la conoce como Ratolina. Gracias a ella tuve la D5500 que deseaba, dando así mi tercer paso (3/4). Con esa cámara hice la mayor parte de mi archivo fotográfico inicial y me lancé de lleno a aprender: vídeos, webs, libros, práctica, software de edición. Descubrí lo que era disparar en RAW (o .NEF, como le decimos en “la religión nikonista”), conocí Lightroom y empecé a disfrutar tanto de la captura como del revelado.

CEUTA, 2018-act.
Recuerdo que antes de volver a casa, una asociación fotográfica llamada "Miradas" organizaba una exposición de libre participación. Yo nunca había presentado nada, pero me vino a la cabeza una foto que había hecho en el barrio de Alfama en Lisboa de un gato mirando desde una ventana (ver arriba), y la envié sin más. Un día, paseando por el centro, vi que habían montado la exposición al aire libre y allí estaba mi foto: “Mirada escondida”. Para muchos podía ser tan solo una exposición local, pero para mí fue como estar en el World Press Photo. Fue un momento de emoción que jamás olvidaré.
De 2018 pasamos a 2020, donde la pandemia nos obligó a vivir un mal parón para todos. Apenas hice fotos y me notaba estancado, pero en ese tiempo descubrí a personas como: Rubén Gabelli, Joan Vendrell, ProcessinRaw, Socialarte, Photolari, Jota Barros o Kike Arnaiz. De Kike aprendí Lightroom, técnica, práctica constante, fauna, arte y naturaleza… incluso me monté una biblioteca fotográfica enorme de libros taschen y photoclub, gracias a sus recomendaciones de libros. De Joan sus técnicas, de Jota su street y con Rubén sigo casi “en clase”, porque sus cursos, explicaciones y filosofía me han acompañado desde entonces en sus vídeos de YouTube y Patreon (Publicidad: "Apúntate a Patreon"). Photolari me encanta para estar al día, ver y cotillear más allá de mi universo Nikon.
De 2020 a 2024 seguí creciendo, esta vez con un equipo nuevo pero realmente adaptado a mí. Todos estos años me han servido para conocer lo que necesito y confirmar que soy fiel al sistema APS-C. Con esa idea en mente, decidí buscar de segunda mano una bestia 4x4, la Nikon D500 (¿De 2016? Sí. ¿Desfasada? Habría que discutirlo).
A finales de 2024 tomé la decisión de dejar de publicar mi vida personal en redes y dedicar mis cuentas sólo a fotografía (Instagram, Flickr y 500px,) bajo un nuevo enfoque, dando así un cuarto paso (4/4) de quién sabe cuántos (4/X). En parte, este paso fue motivado por Pedro Vidal, cuyo trabajo y forma de entender la fotografía se eleva a un nivel "molecular", diría yo.




En 2025 me adentro en el mundo FUJIFILM con otra APSC, la XT5 (una bestia "retro" de nitidez absoluta) y en 2026 ¡mi primera Leica!, para el día a día y viajes, complementando al 23mm de Fuji y dejando a las DSLR para fotografía deportiva.
A día de hoy sigo disfrutando de ser un fotógrafo aficionado y miembro de la FAF (Federación Andaluza de Fotografía), CEF (Confederación Española de Fotografía), FIAP (Federación Internacional de Arte Fotográfico), Fotógrafos Solidarios y directiva de Miradas (si, la misma que expuso mi "mirada escondida").
Siento que la fotografía es parte de mi vida, y como tal, sigo creciendo, experimentando, equivocándome y aprendiendo. Y aunque este camino empezó sin que yo lo supiera, hoy sé que lo que busco es lo mismo que desde aquel primer libro de Ceuta antigua: capturar y preservar recuerdos, emociones e historias que merecen ser contadas a través de un "click". Y todo, gracias a esa maravillosa “maquinita” capaz de convertir instantes fugaces en eternos.
































































